Twitter

miércoles, 26 de agosto de 2015

La búsqueda de empleo



Después de pasar unos cuantos años de dificultades en el terreno laboral (y en otros muchos ámbitos), ha llegado el momento de buscar el empleo que queremos y dedicarnos en cuerpo y alma a lograr nuestros objetivos. Encontrar trabajo sigue siendo algo difícil en este país, pero no por eso debemos tirar la toalla y abandonarnos a un estado de apatía absoluta. Hoy queremos ayudar a esas personas que buscan una oportunidad de demostrar su valía, que pueden convertirse en algo más que un engranaje de la gran maquinaria de una empresa y que pueden dar lo mejor de sí mismos.


Lo primero de todo es acotar la búsqueda y orientarla hacia nuestras mejores capacidades. Diversificar esta tarea es como recorrer un laberinto con una venda en los ojos. Tenemos que saber hacia dónde nos dirigimos, echar un vistazo dentro de nosotros mismos y delimitar nuestro perfil profesional. Podemos hacernos preguntas como: ¿cuál es mi formación? ¿Qué experiencia tengo? ¿Qué puedo aportar? ¿Dónde quiero trabajar? Poner por escrito este tipo de cuestiones nos ayudará configurar un buen punto de partida y tener una visión más clara del momento en el que nos encontramos.

No olvidemos la actitud, el verdadero motor de la búsqueda de empleo. Tan importante como prepararse para buscar trabajo es querer hacerlo y un buen estado de ánimo influye directamente en la visión positiva de la tarea; está claro que tendremos altibajos y momentos de debilidad, pero esforzarse y perseverar augura buenos resultados. También tendremos que tener paciencia, es muy probable que tengamos que pasar por varios procesos de selección antes de lograr un puesto de trabajo y no por eso somos peores candidatos. Mantenerse activo, ser tenaz y tener constancia hará que nuestra oportunidad se presente tarde o temprano.

La victoria siempre sonríe a la persona que mejor preparada esté, eso es un hecho. La sensación que otorga el control de una situación no pasa inadvertida para la persona que nos vaya entrevistar en un futuro y además es un aspecto que resulta muy atractivo para las empresas. Conocer tu CV al milímetro, contar con una carta de presentación específica para cada candidatura que denote una buena predisposición y estilo propio, o conocer toda la información posible de la empresa por la que vayamos a ser entrevistados, son factores que marcan la diferencia.

En cuanto a la búsqueda, puede que nos sintamos abrumados por la cantidad de bolsas de empleo y buscadores que existen en la actualidad, pero tan solo consiste en desarrollar una buena estrategia y organizarse como es debido. Hay que diversificar nuestro esfuerzo y aprovechar las ventajas que nos da cada portal, red social o bolsa de empleo. Tómalo como una rutina y entra cada mañana en las páginas web de trabajo, haz una lista de las empresas en las que podrías o querrías trabajar y desarrolla un plan para cada una. No olvides que cada empresa es diferente y puede valorar unas aptitudes u otras, depende de su política o del perfil requerido. No olvidemos el Networking, alguno de nuestros contactos podría darnos una oportunidad de incorporarnos al mercado laboral. Aprovecha todos los recursos que tengas a tu alcance.

Todo lo dicho anteriormente no sería nada sin un buen currículum que presentar. Si te falta experiencia o conocimientos puede ser un buen momento para plantearte si necesitas formación adicional o potenciar alguna de las habilidades que ya poseas. El estilo del CV también cuenta muchísimo, ten en cuenta que tu hoja de trabajo se encuentra entre las de cientos de personas que optan al mismo puesto que tú. Crea un currículum personal, atractivo y que sea claro para el lector; puedes acceder a un millar de plantillas y mecanismos en internet para ayudarte a hacer un CV que sea difícil de olvidar.

Llegado el momento de la entrevista de trabajo es importante cuidar aspectos como la imagen y el lenguaje no verbal, no creo que la primera impresión sea la que vale como reza el dicho, pero sin duda ayuda bastante. Debes estar preparado para cualquier tipo de pregunta y relajarte, desmitificar lo que son las entrevistas e intentar crear un ambiente relajado en el que te sientas cómodo.


Aparta cualquier pensamiento negativo de tu mente y convierte tus debilidades en fortalezas. Seguro que así tendrás éxito no sólo en el mundo laboral, sino en cualquier ámbito de tu vida.

miércoles, 19 de agosto de 2015

El estado de ánimo



El tema de la entrada de hoy tiene mucho y poco que ver con la educación. Puede que sea uno de los aspectos más importantes que giran alrededor de nuestra vida y al que prestamos la atención que merece en muy raras ocasiones. Pensamos que algo tan sencillo y tan mecánico en nuestras acciones no merece un momento de atención plena. Hablamos del estado de ánimo, el mecanismo que gobierna el éxito y el fracaso de cualquier acontecimiento de nuestro día a día.

Tan cierto como que el sol sale cada mañana es que hay días en los que nos levantamos con ganas de comernos el mundo, con una energía capaz de hacer frente a cualquier obstáculo y con una inmunidad total ante cualquier adversidad que se nos ponga por delante. Ojalá pudiéramos tener esa actitud todos los días, pero todos sabemos que también hay días en los que sólo queremos acurrucarnos en un rincón oscuro para aislarnos del resto del mundo, en los que todo nos sale mal y en los que parece que, como se suele decir popularmente, nos ha mirado un tuerto.

La felicidad no es un objetivo, es una forma de vida, y depende exclusivamente de nosotros mismos. La piedra angular para lograr absolutamente todo lo que te propones está dentro ti mismo y para ello es fundamental el humor, una buena actitud y la dosis suficiente de energía. Puede dar la impresión de que es más fácil decirlo que hacerlo, que hay momentos en la vida que se comen cualquier atisbo de esperanza y que la salida se encuentra  años luz de nuestro alcance. Por eso queremos dar una serie de pautas en este artículo para que puedas conseguir tus objetivos y comprender que un buen estado de ánimo no es una meta a largo plazo, es algo que mereces regalarte a ti mismo.

Lo primero y más importante: muévete. El cuerpo necesita actividad para ir desarrollando poco a poco la energía que necesita. No podemos quedarnos sentados, sube por las escaleras en vez coger el ascensor, da pequeños paseos, mantén una actitud dinámica en cualquier actividad y comprobarás como cada día va aumentando el vigor.

Algo que también es fundamental a la hora de mantener una buena actitud es relacionarse. Queda con tu mejor amigo y habla con él, estrecha los vínculos con tu círculo de amistades, retoma el contacto con aquella persona que era importante en tu vida y con la que ya no mantienes ninguna relación. Ha quedado demostrado que fortalecer sentimientos positivos como el de la amistad es una de las claves para lograr el camino del bienestar y la felicidad.

Líbrate de las tareas pesadas que minan tu estado de ánimo. Todos tenemos cosas que hacer que nos desagradan pero que vamos postergando poco a poco. Este tipo de actividades sin realizar van haciendo mella en tu estado de ánimo, van provocando ansiedad e impiden que alcances el objetivo de ser todo lo feliz que querrías. Haz esa tarea que crees tan tediosa y observarás como te invade la euforia.

Aprovecha el tiempo y ordena el exterior para ordenar tu interior. Organízate y comprobarás como todo fluye a tu alrededor. Prioriza tus tareas y acomételas con decisión, mantén el orden en tu espacio de trabajo y en tu propio hogar. Esa armonía material se trasladará directamente a tu estado de ánimo.
Dedícate a lograr tu sueño cada día y aprende algo nuevo. Seguro que hay algo que ansías por encima de cualquier cosa. Puede que creas que no sirve de mucho, pero dedica 15 minutos al día (o el que creas conveniente sin obsesionarte) a ese tema que tanto te gusta y preocúpate por estar cada día más cerca de aquello que quieras alcanzar.

Recuerda siempre que somos nosotros los que tenemos que lograr nuestra propia felicidad, que nadie va a venir a servírnosla en bandeja de plata. Nuestro estado de ánimo va a influir en todos los aspectos de nuestra vida, nos guste o no. Así que se feliz, te lo mereces.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Herramientas TIC para el aula



Hoy hablaremos de la utilidad de las herramientas TIC en el ámbito educativo y el nuevo enfoque didáctico que puede suponer tanto para alumnos como para docentes. Para los que no lo sepan, TIC son las siglas de ‘Tecnología de la Información y la Comunicación’, algo que ya forma parte de nuestras vidas y del desarrollo de nuestras actividades, aunque no queramos.

En el artículo de hoy intentaremos sacar el mayor partido posible de los avances tecnológicos y detallaremos un listado de los mecanismos más eficaces para emprender el trabajo colaborativo, pues de eso trata, de intercambiar ideas, de aportar y formar un aprendizaje global. No todas las herramientas son iguales, cada una se enfoca hacia una utilidad distinta en virtud de las necesidades que pueden surgir en cada entorno docente.

Los integrantes de un grupo de trabajo deben compartir y comunicarse para crecer. Podremos crear blogs, un diario perfecto para registrar cada paso en el camino; una wiki donde poder organizar el trabajo de manera clara, sencilla y accesible; o chats para comunicarse de forma rápida desde cualquier lugar. Existe un sinfín de nuevas metodologías para aplicar.

En primer lugar hablaremos de los entornos de trabajo, aquellas herramientas que nos permiten desarrollar una plataforma desde la que se puede crear grupos de trabajo, mini webs, almacenaje de documentos, chats, videoconferencias, establecer calendarios de acción e incluso herramientas de ofimática en línea. Podemos contar con varias como Google Apps for Education, Edmodo (que funciona más como una red social educativa), Zoho, o Office365.

Después disponemos de mecanismos que son específicos para la colaboración, la comunicación y el debate. Para la creación de blogs  podemos acceder a Blogger o Wordpress, las más versátiles en cuanto a prestaciones. También tenemos Tumblr, que se centra más en la imagen, aunque también se puede incluir texto, vídeo y audio. Las wikis, con el objetivo de incorporar una gran cantidad de información para que pueda ser editada por los participantes, se pueden crear desde Wikia o Wikispaces.

Si queremos hacer uso de un chat en el que se puedan establecer calendarios, mandar clips de audio, adjuntar archivos y crear videoconferencias, Remind o Hangouts es lo que necesitáis. También hay herramientas para tareas más específicas como Padlet, que se centra en la creación de murales virtuales en el que todos los integrantes pueden elaborar contenido multimedia y compartirlo; Stormboard es muy útil para una lluvias de ideas online y comentar impresiones en un tablero virtual.
Para compartir archivos que pesen demasiado podemos hacer uso de Dropbox, que permite almacenar todo tipo de archivos, crear carpetas compartidas para los usuarios y  acceder a ellos desde cualquier dispositivo. Y si lo que queremos es enviar archivos de gran tamaño por correo electrónico y no almacenarlos, WeTransfer se presta a mandarlos.

Pero si lo que necesitamos es organizar el trabajo en el aula, Google Calendar puede establecer fechas, citas, eventos y alarmas. Y si queremos algo más dinámico y visual, Symphonical es un calendario virtual a modo de pizarra en el que se pueden crear notas multimedia, establecer grupos colaborativos y enlazar con Hangouts para videoconferencias o conversaciones.


Estas son sólo algunas de las alternativas a la metodología tradicional que podemos poner en práctica el curso que viene y que pueden suponer un cambio que se traduzca en la mejor aceptación de los contenidos didácticos por parte de los alumnos. ¡El futuro ha llegado!

miércoles, 29 de julio de 2015

Preguntas clave en los procesos de acceso a la universidad



Pasada la Selectividad, las notas de corte han comenzados a salir a luz y los alumnos se enfrentan a la incógnita de no saber si su nota será suficiente para optar por los estudios que prefieren o el centro en el que pasarán los próximo años. Comienzan de nuevo los nervios, las admisiones y las matriculaciones, acompañadas de dudas muy frecuentes que intentaremos resolver en este artículo.

En primer lugar, ¿dónde puedo consultar si he sido admitido en la carrera elegida? Muy sencillo, en las páginas web de la mayoría de universidades poseen diferentes herramientas para consultar si un alumno ha sido admitido, además de la publicación de listas con las notas de corte necesarias para acceder a un determinado curso. También existen líneas telefónicas habilitadas para este fin. No será extraño que en algunos momentos del día estos mecanismos se encuentren saturados o fuera de servicio, ya que el tráfico en estas páginas suele ser bastante notable en estas fechas. Existen otras formas no oficiales de averiguar esta información, cómo otros dominios o aplicaciones para móvil, pero recomendamos encarecidamente ceñirse a los canales oficiales habilitados para ese menester.

Otra pregunta que asalta a los estudiantes con frecuencias es qué hacer si no ha sido admitido. Bien, si no hemos sido admitidos y superamos la nota de corte, probablemente haya habido un error administrativo y haya que reclamar al organismo correspondiente mediante los procedimientos pertinentes. Si no se ha superado la nota corte, existen listas de espera en la que hay una posibilidad de acceder a la plaza que deseamos en el caso de que quedara alguna libre. No todas las universidades poseen lista de espera, así que intentad averiguarlo si estáis contando con esa posibilidad.

No nos olvidemos que el paso más sensato es matricularnos en la carrera que se nos haya adjudicado para no perder la posibilidad de cursar estudios ese año. Siempre podremos cambiar de carrera en un futuro y convalidar ciertas asignaturas si procede, ¿quién sabe? Incluso puede que encontremos nuestra vocación en un lugar en el que no esperábamos.

Una de las inquietudes más generalizadas es la incertidumbre de saber si tengo reservada la plaza en el caso de que haya sido admitido. Podéis estar tranquilos, la plaza se reserva hasta el final del plazo de matriculación. Eso sí, si pasado ese tiempo no nos hemos matriculado, perderemos la plaza y será otorgada a una persona en lista de espera, así que no os durmáis. Y si os estáis preguntando si se reservan plazas para septiembre, olvidaos del tema. Sólo se ofertan plazas que hayan quedado vacantes en julio.

En cuanto a la gestión de las admisiones, tenéis que saber que las universidades públicas son gestionan por la ley y los alumnos con mayor puntuación son los que tienen prioridad en el acceso a una carrera determinada. En las universidades privadas funciona de forma distinta, pues son ellos los que gestionan sus procesos de admisión y pueden variar, por lo que conviene informarse de la normativa de cada centro.


Desde aquí, el único consejo que os podemos dar es que penséis muy bien la decisión que vais a tomar. Que os preguntéis qué es a lo que realmente os queréis dedicar, os cuestionéis las salidas laborales que tiene dicha elección, que no perdáis de vista el punto de vista económico y sobre todo, que os marquéis un objetivo que os permita ser felices. Como dijo Mahatman Ghandi: “La verdadera educación consiste en obtener lo mejor de uno mismo”. 

miércoles, 15 de julio de 2015

Innovación educativa



Muchas veces hablamos de innovación en el ámbito educativo pero no hacemos hincapié en lo que eso significa, en las dinámicas de un paradigma cada vez más necesario y que no llegamos a implementar completamente. Quizá sea por falta de práctica, por miedo al atrevimiento o simple y llanamente por no saber cómo, pero es algo necesario como en cualquier otro sector que implique la regeneración del tejido social.

Hoy queremos proponer varios puntos para una educación creativa, que sea de ayuda en un panorama sujeto al cambio constante y se adapte a la evolución de las nuevas tecnologías.  Es necesario asentar las bases  y creencias de un modelo de enseñanza acorde a los tiempos que vivimos.

Empecemos por tirar abajo ese hermetismo imperante en muchos centros educativos, dirijamos nuestra mirada al mundo y aprovechemos los recursos que hay disponibles en el exterior. Es necesario mimetizarse con los contextos reales que tienen lugar a nuestro alrededor, hay que aprender de lo que vemos, vivimos y experimentamos, y a veces puede resultar complicado si lo hacemos encerrados en un aula. Si lo hacemos, tengamos muy en cuenta el factor de la interconectividad con el que podemos establecer un proceso educativo que esté en constante retroalimentación.

Para ello debemos aportar las herramientas necesarias para garantizar una red global que permita, tanto a alumnos como a docentes, la posibilidad de cooperar para compartir contenidos e información a cualquier hora y desde cualquier lugar. No nos olvidemos que los avances tecnológicos están ahí y hay que aprovecharlos  para sacar partido de los enormes beneficios que nos brindan. Hablamos de recursos educativos como Edmodo o redAlumnos, que permiten conectar a los integrantes de un curso, compartir información, realizar seguimientos, crear foros  o aportar datos, de una forma que no se podría hacer en una clase convencional. Esto conlleva la creación de un nodo organizado, una comunidad que implique también a las familias en una enseñanza de calidad que esté volcada en dar un paso más hacia nuevas competencias, valores y hábitos.

Hay veces que tampoco nos fijamos en las posibilidades de la evaluación como herramienta de innovación educativa y la relegamos a un segundo plano como mero instrumento de calificación pero, ¿y si la implementáramos como un mecanismo de doble filo? Podemos sacar mucho partido de ella averiguando qué es lo que sabe el alumno y cómo se puede sacar el máximo rendimiento de esos conocimientos para redirigirlos y enfocarlos en la dirección correcta. Muchas veces hemos hablado de la ardua tarea de hacer ejercicio de autocrítica para evaluar las metodologías que utilizamos y sacar partido de las carencias que, al fin y al cabo, perjudican de modo incuantificable a los alumnos. Pues bien, hagamos uso de una buena autoevalución y comprobemos el cambio hacia una enseñanza diferente, demos el paso hacia la posibilidad de crecer y no quedar obsoletos.

Todas estas nuevas metodologías no son nada sin una buena organización y sin unos objetivos claramente delimitados, debemos saber hacia dónde queremos ir. No es que los métodos de enseñanza del pasado sean contraproducentes, tan solo hay que saber cuándo dar el paso hacia la nueva generación. Tengamos muy presente que el error deja una enseñanza, toda enseñanza deja experiencia y toda experiencia deja una huella. 

miércoles, 8 de julio de 2015

Autoridad y formación del profesor




Hoy quiero trasladarles una reflexión sobre el concepto de autoridad en el aula y la necesidad imperiosa de ofrecer a los docentes un entorno de trabajo en el que dispongan de las suficientes garantías para poder realizar su trabajo, 
La falta de motivación, la crisis de valores como la responsabilidad , el esfuerzo y el respeto a los demás y las consecuencias de no ejercerlos, la heterogeneidad del alumnado, la dejadez de algunos padres, la cultura del éxito fácil, la incomunicación familias/comunidad educativa, la tendencia a responsabilizar a los docentes de las faltas de disciplina de los hijos, dar todos los caprichos sin exigir nada a cambio, la falta de sintonía entre lo que se estudia en las facultades de educación y lo que luego debe trasmitirse en el aula y, una vez ejerciendo la docencia, la falta de una verdadera política de formación permanente del profesorado enfocada a la realidad del día a día, son algunos de los factores que han influido en llegar al punto en el que estamos.
Pero quiero incidir aquí en la urgente necesidad de cambiar las condiciones (nivel de exigencia incluido) de acceso a la carrera docente. Últimamente hemos tenido oportunidad de conocer a través de los medios de comunicación el modelo finlandés: aunque no se trata de trasladar modelos de sociedades con idiosincrasias diferentes, lo que es evidente es que debemos imitar, dentro de las características de cada país, lo que funciona.
Y debemos decirlo de una vez por todas y sin tapujos: para ser profesor no sirve cualquiera, ni mucho menos. Aprobar una carrera (cuyo acceso es poco exigente y al que acuden en muchos casos quienes no tienen plaza en otra porque la nota de corte es mucho mayor), superar unas pruebas de oposición que sólo miden conocimientos, la idea bastante extendida de que la plaza en propiedad otorga patente de corso para hacer lo que se cree que es su obligación, descuidar la formación permanente y carecer de una eficaz evaluación continua de la labor docente, echar la culpa a los demás de todo (incluido el fracaso escolar), el café para todos en derechos, pero no en deberes, tienen sin duda una clara influencia en lo que hablamos. Como en todas las profesiones, hay quienes valen (y mucho) y quienes no y la sociedad no puede permitirse considerarlos por igual. Pasar de la oposición al aula sin haberse medido actitudes y haberse entrenado en la difícil tarea de enseñar, es un gran error.
Porque aquí no se trata de buenos y de malos, de si la educación de antes era mucho mejor que la de ahora, de si la culpa es exclusivamente de la administración, de los medios, si es imposible conciliar la vida laboral y familiar, de si los alumnos son ingobernables o de si yo no hago más horas de las que me corresponden… O nos implicamos todos o esto seguirá sin funcionar y las consecuencias ya se saben (¿o no lo hemos pensado?).
Dejémonos también de demagogia: palabras como disciplina, autoridad, castigo… se han convertido en tabú porque parece que recuerdan a otros tiempos y eran sinónimo de represión, porque no hay nada más represivo y contrario a los derechos que mirar para otro lado en un tema de vital importancia para nuestro futuro. ¿Sabemos en realidad qué es disciplina? Disciplina no es sino cumplimiento de unas normas de convivencia que nos atañen a todos: ¿qué pretenden las normas que rigen en cualquier institución, empresa, colectivo…? ¿De qué se trata cuando en cualquier organización debe observarse una estructura, un organigrama y una distribución de roles?, ¿No existen consecuencias por incumplimientos de normas establecidas? Pero no nos equivoquemos: la autoridad es efectiva cuando media el respeto y el respeto es muy difícil de imponer y de improvisar: el respeto no se adquiere ni chillando más, ni castigando más ni suspendiendo más y tampoco siendo más condescendiente, más colegas… el respeto empieza por uno mismo hacia sí mismo, y se asienta en ser consciente de cuál es la labor del “docente” más que del profesor y todo lo que ello implica (eso sí que no lo mide ninguna oposición ni se impone mediante ninguna norma legal). Y lo que no pueden hacer los padres es trasladar al colegio lo que son sus responsabilidades. Si hay alumnos que no respetan las normas del colegio, a los profesores, a sus compañeros… ¿están siendo educados en estos y otros valores en su casa? Porque no deberemos exigir a los demás lo que nosotros somos incapaces de conseguir. Dejemos de una vez de echarnos la culpa unos a otros y conformemos una verdadera comunidad escolar donde todos cumplan su parte.
¡Responsabilidad!

miércoles, 3 de junio de 2015

Habilidades sociales en la escuela



Habilidades sociales y comunicación son conceptos complementarios que se asocian a su vez a otros como saber escuchar, saber defender posturas propias, respetar al otro…y son muchos los escolares a los que la relación con los demás les resulta muy difícil -una tortura, en algunos casos. Pero, ¿por qué muchos de nuestros hijos adolecen en mayor o menor medida de unas habilidades sociales mínimas? Podríamos analizar múltiples factores; citemos algunos a modo de inventario: la reducción de hijos por familia, el asilamiento individualista al que acompañan importantes aliados: consolas, televisión, ordenadores, la cantidad de horas que pasan solos en casa, la aversión a asumir responsabilidades que conllevan contar con los demás, pensar en los demás, compartir con los demás.

Es evidente que gran parte de los jóvenes encuentra dificultad para establecer contacto con los otros y relacionarse de manera adecuada. Si nos damos vuelta por las aulas veremos que aquel sentimiento corporativo, de curso, de 4º A, de 6º B ha desaparecido; los grupos son más heterogéneos: abundantes repeticiones, cambios de colegio, multiculturalidad, diferencias de nivel académico; en las aulas se constituyen unidades de dos, tres, cuatro a lo sumo, “colegas”, y todas ellas funcionan como establecimientos estanco, sin relación entre ellas: son entes cerrados, sin intercomunicación y sin el menor interés por lograrlo. En los recreos, en los espacios y tiempos de ocio se ve a alumnos solos con relativa frecuencia y, cuando les preguntas por qué no se relacionan con aquel otro u otros compañeros, no aciertan a dar una respuesta precisa, pero los educadores sí la tenemos: carecen de habilidades sociales. Y este fenómeno no sólo lo circunscriben a su colectivo de iguales, sino a la familia, al resto de la sociedad.

Las consecuencias de esta carencia son más importantes de lo que puede parecernos: repercuten directamente en su rendimiento académico y en su evolución psicológica. Procuremos que los alumnos se ocupen de aprender en el más amplio sentido del término, que ya es bastante, y no de qué van a hacer cuando llegue la hora del recreo, el tiempo libre o la clase de gimnasia. Y luego llegará la adolescencia y esta carencia de comunicación dificultará la relación con el sexo opuesto, pues quien no fue capaz de entablar una conversación agradable con un/a compañero/a a los 8 años, difícilmente podrá acercarse a un/a chica/o con quien quisiera entablar una conversación a los 13 años.

Hay aspectos de las relaciones humanas que ni se adquieren espontáneamente ni son innatos, requieren trabajarlos, ser objeto de educarse, de habituarse, tanto en la familia como en el centro escolar. Su importancia aconsejaría incluso que fuese una disciplina más, pero no es momento de agitar más a nuestro sistema educativo: no soportaría el envite. Debemos prestar pues a las habilidades sociales la atención que se merecen, velando por ellas en toda la jornada escolar y ayudando a los estudiantes a que las conozcan primero y a que las practiquen después.


Y volvemos a lo de siempre: a la Comunidad Escolar como una unidad, por lo que las familias también debemos aplicarnos en dicha tarea: hacer los deberes. Porque tenemos-si queremos-una posición privilegiada, porque podemos compartir horas de ocio con nuestros hijos: en cumpleaños con amigos, con los niños de esos amigos que han venido a pasar la tarde en casa… Este es nuestro campo de actuación: observando, incluso desde la distancia, preguntando discretamente a los otros padres…; si acostumbramos el ojo, veremos que el ejercicio no es difícil: ¿Mira mi hijo a la cara cuando habla? ¿Saluda correctamente? ¿Se integra en el grupo? ¿Se relaciona mucho más con los mayores que con los niños de su edad? ¿Participa de los juegos colectivos? ¿Sabe compartir? ¿Es capaz de alabarnos la comida especial que le hemos preparado?, etc. ¿Han reflexionado alguna vez sobre por qué las empresas, conscientes de la importancia que para un rendimiento adecuado en el puesto de trabajo tiene la comunicación – las habilidades sociales-, se preocupan cada vez más de propiciar la creación de un ambiente agradable y de fomentar el trabajo en equipo? ¡Atentos!