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miércoles, 22 de abril de 2015

La concentración


La concentración constituye un elemento indispensable para el aprendizaje y en muchas ocasiones no le damos la importancia necesaria en los procesos de estudio. Seamos claros, sin la adecuada concentración es imposible asimilar conocimientos y centrarnos en la tarea que estamos desempeñando. En este artículo vamos a ofrecer una serie de pautas para favorecer esa capacidad y averiguar los beneficios presentes y futuros.

Actualmente somos presa de un bombardeo constante de estímulos que nos distrae de cualquier labor, por lo que es vital entrenar correctos hábitos de concentración desde una edad muy temprana. Cuanto antes empecemos, más fácil nos resultará abstraernos  y aprovechar nuestro tiempo.

Lo primero que podemos hacer es prestar atención al tiempo y comenzar con una concentración plena en periodos cortos que iremos aumentando paulatinamente. Empezando con lapsos de estudio de entre 10 y 15 minutos conseguiremos crear una base aceptable para luego no fatigar nuestra mente cuando tengamos que estar atentos durante un periodo de tiempo más largo. Descansar es clave, combinaremos cualquier actividad con momentos de esparcimiento frecuentes para no saturarnos con facilidad a la hora de ponernos a trabajar.

Es fundamental eliminar estímulos que puedan distraernos, es decir, limpiar nuestro entorno y preparar el espacio. Televisión, libros, cómics, videojuegos o música son los mayores enemigos a la hora de concentrarnos. Tendremos que buscar una zona despejado, lejos de lugares de tránsito y que esté bien iluminado. Hay que averiguar cuál es el motivo de nuestras constantes distracciones y hacer que desaparezca.

Es posible que la falta de sueño o los problemas de la vida diaria también puedan afectar a nuestro rendimiento, así que si queremos dar lo mejor de nosotros mismos habrá que descansar las horas suficientes y hacer un paréntesis mental de las preocupaciones que tengamos.

No podemos abordar varias tareas a la vez, dividir la concentración es una mala idea que nos ronda la cabeza cuando la situación nos supera y hay un sinfín de tareas pendientes. Es conveniente organizarse, ir paso a paso y realizar un cosa detrás de otra. Optimizar nuestros esfuerzos es básico cuando somos una presa fácil de la distracción.

Hay que tener muy presente que la concentración es una capacidad que mejoraremos con el tiempo. Ser constante y no perder la paciencia son requisitos indispensables para lograr nuestro objetivo. Tardaremos en conseguirlo, pero es cuestión de voluntad y perseverancia.

Si dividimos nuestro trabajo en partes nos será más fácil lograr la concentración que queremos, o también podemos realizar las labores principales en primer lugar y postergar las más triviales, ya que al iniciar cualquier tarea enfocamos nuestra atención de manera más eficaz.  

Estas pautas no son ninguna tontería, aumentaremos nuestro rendimiento y mejoraremos resultados, potenciaremos el desarrollo personal, mejoraremos nuestra autoestima y lograremos optimizar nuestro tiempo.  Como dijo Bruce Lee: “La concentración es la raíz de todas las capacidades del hombre”.

miércoles, 15 de abril de 2015

Redes educativas



Las redes sociales se han convertido en una herramienta del día a día, un recurso que ha llegado hasta el punto de ser esencial para nuestra interacción con el mundo que nos rodea. La masificación de las redes sociales está afectando también a la educación y se está configurando poco a poco en un instrumento de primer orden que debemos tener muy presente.

Cuando pensamos en redes sociales lo primero que nos viene a la mente es Facebook, Twitter o Linkedin, pero en realidad existen muchísimas más plataformas que podemos aprovechar, tanto alumnos como docentes, en materia de educación y que son prácticamente desconocidas para la gran mayoría. Este tipo de redes suponen un paso de gigante para la creación de una gran comunidad educativa y  asientan las bases de lo que se convertirá la formación en un futuro.

Edmodo, por ejemplo, es una red social creada en 2008 para alumnos, profesores y padres. Con más de 49 milllones de usuarios, ayuda a conectar a los estudiantes con los recursos, individuos y entidades necesarias para desarrollar sus capacidades al completo.  En ella se puede participar en debates, existe la posibilidad de enviar trabajos, acceder rápidamente a documentos o enlaces, adjuntar ficheros, crear publicaciones o incluso la creación de grupos privados gestionados por los docentes.

Si hablamos de Docsity, hablamos de una herramienta en la que los alumnos pueden intercambiar, buscar o descargar contenidos de otros estudiantes creando así una interacción directa entre ellos. Con diferentes temáticas como las matemáticas, física, química, derecho, idiomas o psicología, entre muchas otras, es un valiosa fuente de consulta para alumnos universitarios que busquen un contenido específico. Su área de blogs, en la que se incluyen diferentes artículos sobre todas las carreras, permite que los usuarios puedan intercambiar opiniones con otros usuarios o resolver dudas de manera casi instantánea.

EducaNetwork explota al máximo la principal característica de las redes sociales con la posibilidad de formar grupos de aprendizaje en los que los usuarios pueden compartir pruebas multimedia para poner a prueba el conocimiento de los participantes. También, pone a disposición de los docentes una serie de herramientas, totalmente gratuitas, muy útiles para la labor en el aula.

Eduredes es el lugar de encuentro para todos aquellos que quieran intercambiar sus experiencias en la administración de redes sociales educativas y aprender sobre el uso docente de estas. Hablar sobre el correcto uso de las redes sociales con fines educativos es fundamental para sacar el mayor provecho en su utilización.

Quizá no nos damos cuenta en muchas ocasiones de que la educación es compartir, comunicarse y aunar experiencias. No podemos dejar de lado herramientas y avances que nos permitan dar un paso hacia una enseñanza global de calidad. No todo es estudiar libros y aprender la lección como loros, conocer otros puntos de vista y compartir distintas prácticas otorga una visión más amplia sobre cualquier tema, eso es un hecho.

El futuro ha llegado a la educación y no abrirle la puerta supone un tremendo error. Ya lo dijo Malcom X: “La educación es el pasaporte hacia el futuro, el mañana pertenece a aquellos que se preparan para él en el día de hoy”. 

miércoles, 8 de abril de 2015

Deberes ¿Sí o no?



Este debate se ha extendido mucho los últimos años, cada vez hay opiniones más dispares sobre el tema y, tanto docentes como padres, no están seguros de que postura tomar. Los hay que no pueden concebir una enseñanza sin las tareas para después del colegio y por otro lado están los que defienden la no saturación de los más pequeños.

Si echamos la vista atrás, nos daremos cuenta de que en el siglo XX existía una concepción de los deberes que giraba en torno a lo positivo y se consideraban una parte más que esencial del sistema educativo español. Con el paso de los años y gracias a la inclusión de nuevos métodos de enseñanza, así como la aparición de estudios sobre el refuerzo negativo que supone la asignación de una carga de trabajo excesiva, la confianza en un método de enseñanza que se nutra de la realización de deberes está perdiendo adeptos. 

Incluso si nos alejamos en el tiempo, concretamente hasta la década de los 50, podemos atisbar algún rasgo de esta evolución. El Ministerio d
e Educación aprobó una circular que prohibía los deberes a los niños. En este aspecto podemos señalar múltiples ventajas de no asignar tareas a los más pequeños, aunque en los primeros cursos de primaria se recomienden ciertas actividades para realizar en casa para que se vaya trabajando en el hábito de estudio al que posteriormente tendrán que enfrentarse cuando lleguen a la E.S.O.

Vamos a pensarlo de esta manera, después del horario escolar de x horas, los alumnos deben dedicar entre una y dos horas a la realización de ejercicios impuestos por el profesor, sinceramente, ¿a usted le apetecería ponerse a estudiar? Con esto quiero hacer ver que, en ocasiones, los ejercicios que se mandan para hacer en casa perjudican seriamente un tiempo que debería asignarse a potenciar las labores de estudio.

No debemos creer que es mejor que nuestros hijos se pongan a estudiar en vez de a jugar cuando salgan del colegio. Es importantísimo para su equilibrio emocional y mental que tengan tiempo para desconectar de la rutina. 

También nos olvidamos en ocasiones de los efectos negativos que pueden provocar en el ambiente familiar, ya que los deberes siempre suelen ser tema de crispación y frustración tanto para los padres como para los hijos. Además, podemos caer en el error (sin darnos cuenta, por supuesto) de hacer que asocien las tareas con algo tedioso que hay que eludir.

Tampoco quiero desechar totalmente la asignación de deberes, considero que son beneficiosos en su justa proporción. Esas actividades deben estar medidas y asignadas con criterio, que consigan ser un refuerzo positivo de la actividad llevada a cabo por los docentes en el centro escolar. También deben estar personalizadas, un profesor no puede tratar a todos los alumnos de la misma manera y mandar deberes “a granel”. Cada alumno posee unas necesidades diferentes y habrá que ajustar cualquier tipo de actividad al ritmo de trabajo que puede desempeñar. 

Nunca perdamos de vista el objetivo de los deberes, tratan de ayudar, no de ser una carga ardua y pesada.

miércoles, 18 de marzo de 2015

¿Ayudar en las tareas?



¿Debemos intervenir cuando los más pequeños realizan sus labores escolares? ¿Es mejor que se desenvuelvan ellos mismos? Y lo que es más importante, ¿cómo podemos ser un refuerzo positivo en sus actividades diarias?

La respuesta a las dos primeras preguntas varía según el tipo de niño, los hay que requieren una  mayor supervisión por parte de un adulto, ya sea porque encuentren dificultades en los problemas que se le plantean o porque su capacidad de atención sea reducida. Cada situación es un mundo y depende de un millar de factores y circunstancias. Para dar respuesta  a la tercera pregunta, vamos a dar una serie de recomendaciones que nos podrán orientar a la hora de optimizar el tiempo que los niños emplean en sus tareas. 

La primera regla, y la más importante dicho sea de paso, es que en ningún momento debemos asumir la responsabilidad sobre las actividades que los niños vayan a realizar, hay que inculcarles que deben asumir el compromiso con su trabajo. De esta manera estaremos asentando unos valores que llevarán por bandera un su futuro laboral y será extensible a todos los ámbitos de su vida. 

La segunda es que los adultos no debemos desvincularnos de su actividad, somos un pilar básico que mantiene a flote su autoestima y la perseverancia que van demostrar desarrollando cualquier proyecto. Eso tampoco quiere decir que estemos completamente encima de ellos, hay que dejarlos actuar y dejar que desarrollen su propio criterio.

Es fundamental señalar sus victorias así como sus errores. Apuntar únicamente hacia las cosas que hacen mal acabará por minar su moral, un caldo de cultivo perfecto para que terminen por aborrecer una parte esencial de su formación. Tampoco debemos premiar la buena labor con regalos o caprichos materiales, han de entender que el esfuerzo tiene recompensa a largo plazo y que las tareas son una obligación.

Después de un largo día en el colegio es recomendable que tengan un periodo de asueto que les permita desconectar de la rutina escolar. Después, cuando llegue el momento de ponerse manos a la obra, es aconsejable repasar con el niño las actividades previstas, averiguar si puede desempeñarlas en solitario y establecer un plan de acción. Hecho esto, es crucial que lo dejemos solo para favorecer su concentración. Tampoco hay que desaparecer, ya que en algún momento puede requerir alguna indicación que pueda orientar sus quehaceres o simplemente unas palabras que aumenten su moral. 

Establecer rutinas de estudio también puede resultar muy beneficioso y hacen que se acostumbren a priorizar sus obligaciones sobre el ocio. Estos hábitos harán mella en su autodisciplina y responsabilidad, aspectos que nunca hay que perder de vista.

Alterne su jornada de estudio con periodos de descanso cortos para no fatigar, está demostrado que el rendimiento de cualquier persona, pequeña o grande, disminuye pasados 50 minutos. Permítale desvincularse de las tareas durante 10 minutos para que pueda comer algo o simplemente estirar las piernas, verá que favorece a su concentración.

Busque un lugar en el que puedan pensar sin distracciones, bien iluminado y lejos del ajetreo que puede darse en cualquier hogar. Cuantos  menos estímulos reciba del exterior en esos momentos, mucho mejor. Hacer los deberes en un lugar de paso o en el que está la televisión encendida distrae a cualquiera.

No permita que se dejen las cosas a mitad, el trabajo ha de terminarse sin excusas. De esta manera trabajaremos su compromiso con el estudio y los demás aspectos que rodeen su entorno.
Recuerden que lo que enseñamos a los más pequeños será la base de las personas que se convertirán el día de mañana. 

miércoles, 11 de marzo de 2015

EDUCAR EL TIEMPO LIBRE

EDUCAR EL TIEMPO LIBRE



Normalmente prestamos poca atención al tiempo libre de los más pequeños creyendo que todo vale mientras estén distraídos, esto es un enorme error. Las horas de ocio tienen cada vez más importancia en su desarrollo y es indispensable saber educar sus momentos de esparcimiento ante el creciente espectro de actividades disponibles.  A continuación se exponen una serie de consejos que nos ayudarán a educar el tiempo libre.

No hay ninguna duda de que los padres quieren lo mejor para sus hijos y no titubean a la hora de ofrecerles un abanico casi infinito de actividades con las que puedan entretenerse. De esta manera les estamos haciendo un flaco favor, ya que podemos sobrecargar su tiempo de ocio y que acaben por perder el interés de muchas actividades que podrían haber sido muy positivas para su formación.

Es importante que en nuestra labor como padres sepamos orientar hacia una gama de actividades que no sea muy extensa, así conseguiremos despertar un interés real y descubrir sus propias inclinaciones hacia una determinada labor. Hay que ser consciente de que el niño posee predilección por ciertas formas de entretenimiento, pero no son aficiones en el sentido estricto de la palabra, y hay que saber guiarlos hacia una parcela en la que se sientan cómodos y les ayude en la definición de sus gustos. En ningún momento se trata de dirigir, más bien en observar qué es con lo que más disfrutan y qué puede ser más beneficioso para ellos.

Otra parte esencial en la educación del tiempo libre es enseñar que la responsabilidad de cara a sus tareas y su buen comportamiento se antepone a su tiempo de ocio. Esta es una buena forma de educar su compromiso con el estudio y formar en valores al mismo tiempo.

No podemos perder de vista la finalidad principal del entretenimiento de un niño, que es la desconexión de sus hábitos escolares y sus tareas. Convertir formas de ocio en obligaciones puede repercutir negativamente en su progreso y debemos evitarlo a toda costa.

Las formas de entretenimiento más adecuadas irán orientadas hacia el deporte o actividades al aire libre. Es importante que los niños se familiaricen con la tecnología y los dispositivos móviles, pero no debemos dejar que eclipsen otras ocupaciones más provechosas, y por supuesto desechar en la medida de lo posible todas las labores que promuevan su aislamiento. Practicar deporte con ellos es una muy buena manera de motivar y de enseñar valores como compañerismo, competitividad sana y superación personal.

También debemos dejar que los niños decidan sus propias aficiones y no pretender que hagan lo que queremos los padres. Tenemos que ser los guías que orienten hacia las buenas prácticas, no unos ogros que impongan su criterio por encima de lo que les guste hacer. Es importante respetar sus decisiones, pero también hay que hacerles entender que la vida no es un juego y que hay que tomar decisiones determinantes. Si un niño decide abandonar un deporte por ejemplo, debemos saber que no se trata de un capricho y entender sus motivaciones sin dejarnos llevar por la frustración.

El entretenimiento es una forma más de educación, es algo que debe controlarse y que enseñará valores que esgrimirán en el futuro como adultos. Ya lo dijo Herbert Marcuse: “El entretenimiento y el aprendizaje no se oponen; El entretenimiento puede ser el modo más efectivo de aprender”.

miércoles, 4 de marzo de 2015




¿CÓMO ESTUDIAR?


Estudiar no es una tarea fácil.  Como dijo Catón: “Las raíces del estudio son amargas, pero sus frutos son dulces”.  En el artículo de hoy queremos mostraros una serie de pautas que faciliten la labor de estudio y que os ayuden tanto en la concentración como en la asimilación de contenidos. 
Estudiar de memoria no suele ser muy efectivo, es aburrido y hace que la distracción aparezca con más facilidad. Hoy en día existen numerosas técnicas de estudio que pueden optimizar nuestro rendimiento y conseguir que una labor tediosa se convierta algo más llevadero.

El primera técnica, y es posible que la más importante, es organizar el estudio. Elaborar un calendario con objetivos en base al tiempo que disponemos es el primer paso hacia el éxito. Además nos ayudará a evitar los nervios y a afrontar la prueba con mayor determinación.

Subrayar es quizá la técnica más sencilla y extendida entre los estudiantes, lo que no es tan sencillo es aprender a subrayar de manera eficaz. Es importante utilizar varios colores que nos ayuden a identificar las partes más significativas del texto y no subrayar todo lo que haya en la página. Lo adecuado es realizar una lectura comprensiva en primer lugar, para luego tener una idea más clara de qué es lo más importante.

Los mapas conceptuales son otra de las técnicas que más pueden ayudarnos a la hora de afrontar una jornada de estudio, podemos ahorrar muchas horas y aunar conceptos básicos de un determinado tema para tener una visión global antes de un examen. Consisten en desglosar cada punto del temario en una o dos palabras básicas que nos ayuden a desarrollar lo que hemos estudiado.

Realizar los apuntes con nuestras propias palabras nos ayudará a interiorizar mejor cada tema y recordarlo más fácilmente. Hay que tener especial cuidado en no dejar fuera ningún dato que sea relevante y que pueda desbaratar todo el trabajo. Es imprescindible no copiar todo lo que diga el tema, la idea es poder explicarlo con nuestro criterio para luego poder aplicarlo en el examen. Podemos realizarlos de manera tradicional, con lápiz y papel, o con cualquiera de las herramientas digitales dedicadas a este menester.

La realización de casos prácticos, a la vez que estudiamos la teoría, pueden ser un complemento perfecto para determinados conceptos que nos cueste asimilar. Nos ayudarán a entender cualquier problema que se nos plantee a la hora de estudiar. Suelen ser apropiados para materias como matemáticas o química, en las que la elaboración de un ejercicio suele ser más útil que estudiar el proceso de cómo realizarlo.

Para las personas que posean una buena memoria visual, hacer dibujos que se asocien a conceptos puede resultar muy útil y divertido. Cualquier imagen puede ayudarnos a desarrollar cualquier idea, o puede evocar en nosotros la situación de un determinado párrafo para acordarnos de qué ponía en él.

Las reglas mnemotécnicas son la herramienta idónea para memorizar listas, conjuntos o fechas. Funcionan asociando determinados conceptos a otros que nos resulten más familiares para nosotros. Existen muchas maneras de hacerlo, depende de la persona. Una fórmula útil es crear acrónimos que nos ayuden a recordar una lista de características por ejemplo.

Estudiar en grupo también puede resultar una tarea muy productiva para aclarar conceptos y repasar ideas. Es importante centrarse en el tema en cuestión y no dispersarse en conversaciones de otra índole, ya que puede resultar contraproducente.

Las técnicas de estudio dependerán de cada persona, lo importante es encontrar el método con el que nos sintamos más cómodos. La tarea es dura, sí, pero los beneficios son inabarcables. Ya lo dijo Albert Einstein: “El estudio y, en general, la búsqueda de la verdad y la belleza conforman un área donde podemos seguir siendo niños toda la vida”.